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Nací llorando, …y moriré riendo.
Porque la muerte, como el nacimiento, es propia de la vida.
Són las maravillosas palabras que deberíamos pronunciar todos los seres humanos, si se respetase la vida desde el momento de la concepción hasta el fin de nuestra existencia. Quisiera transmitír mi agradecimiento a todos los reunidos, a los que luchan encomiablemente de forma pública… ó en el anonimato, en defensa de la vida. No les quepa duda, su labor no es en vano. Confieso que en ciertas etapas de mi vida… fui indulgente, benevolente y quizás permisiva. Hoy apuesto incondicionalmente por la VIDA. Con vuestro ejemplo y trabajo realizáis una labor extraordinaria para rescatarnos de una sociedad deshumanizada. Existen datos desalentadores, de seguír ésta tendencia la previsión para el año 2015 indica que se producirán más de 244.000 abortos en España, significa esto que 670 niños DEJARAN DE NACER cada día.
En agosto de 1987 la cifra de abortos en nuestro país era de 7.124, en el mítico 1992 fué de 100.000. El pasado 2008 superamos los 122.000. ¿Es ésta una sociedad de progreso? No. La antítesis del progresismo es oponerse a lo natural.
Nos excusamos en ese supuesto “derecho” de la mujer para cometer semejantes atrocidades. Tan sólo es eso…..una burda excusa. La mujer necesita apoyo, comprensión, y NO ser víctima de la utilización gratuita a la que es sometida. El negocio abortivo es poderoso y terriblemente despiadado. Dejemos la contínua polarización, y las visiones particularistas de unos y otros. SI a la vida, debe ser nuestro único lema. ¡Déjenme nacer llorando….y trataré de vivír …para morír riendo! Mar García.
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